La Guardia Civil de Tráfico ha tramitado una propuesta de sanción contra un vecino de la comarca tras interceptar a su animal de carga, un burro de raza zamorano-leonesa, equipado con un sistema de señalización luminosa de alta intensidad. El propietario había instalado tiras de LED ámbar cosidas directamente a la albarda con el objetivo de facilitar las maniobras en las incorporaciones a la N-232, alegando que el animal no señalizaba correctamente sus intenciones en las rotondas.
Falta de homologación técnica
Los agentes constataron que el sistema carecía de la homologación del Ministerio de Industria y que la frecuencia de parpadeo no se ajustaba a la normativa vigente para vehículos de tracción animal. Además, el dispositivo incluía una luz de freno conectada de forma rudimentaria a la cincha, que se activaba automáticamente cuando el burro se detenía para pastar en los márgenes de la calzada, provocando una grave confusión entre los transportistas que circulaban por la vía.
El burro tiene mucha voluntad, pero a veces gira a la izquierda sin avisar y los camiones no perdonan.
Riesgos en la circulación
La Jefatura Provincial ha recordado que cualquier modificación en el equipamiento de seguridad de los animales de trabajo debe superar una inspección técnica oficial. El sancionado, por su parte, defiende que su invento ha mejorado la fluidez del tráfico rural, asegurando que desde la instalación de los intermitentes, el animal ha ganado confianza en las intersecciones más complejas y ha reducido significativamente los rebuznos de advertencia ante los adelantamientos indebidos.

